Esta es la típica historia donde el protagonista puede ser cualquier ser humano, ¿o quién no ha pasado por esto cuando está soltero? Creo, sin exagerar, que el 99.99% lo ha experimentado. Es como si tuviéramos un letrero que dijera “Hola, me llamo Juanito de Tal, y necesito urgentemente una cita”. Así es como nos ven nuestros amigos que ya están en una relación estable y no les gusta vernos solos. En algunas ocasiones, estamos felices con nuestra soledad, aunque hay personas que demuestran un afán por tener alguien al lado; esos amigos que siempre dicen «Soy tan desafortunado en el amor», y uno siente compasión, pensando en a quién podría presentarles que esté en la misma situación.
Lucy es una chica soltera, un poco desorientada, por no decir desafortunada en el amor, quien comparte mucho con su prima Natalia. Natalia tiene un novio, y su relación es hermosa; por lo tanto, le entristece ver sola a Lucy cada vez que sale con ella. Por eso, decide pedirle a su novio Andrés que le presente un amigo a su prima. Él, con el afán de ver feliz a su preciosa Natalia, busca entre todos sus amigos solteros a quién presentarle a Lucy; aunque siempre ha pensado que él es lo menos malo de sus amigos (te podrás imaginar los amigos); finalmente, se le ocurre uno, pero deciden realizar un asado con sus amigos para no hacerlo muy evidente.
Lucy estaba ilusionada por ver a su cita, la cual ya conocía por fotos; pues nadie va a una cita totalmente a ciegas, al menos que te engañen. Con el referente de Facebook, donde todo se ve hermoso, Lucy decide ir con su mejor vestido y peinado. Llegó impecable y arreglada a su cita, súper simpática, tratando de sacar lo mejor de sí misma, como hacemos la mayoría de los seres humanos para agradar en una primera cita. Pero aquí ocurre lo mejor, Cupido lanzó la flecha y le apuntó a la persona equivocada; en el asado había ido una amiga de Natalia, y al susodicho le interesó tanto esta niña que no hizo sino hablar toda la noche con ella, ignorando a la pobre Lucy. Así, como quien dice ¡Plop!, le hicieron un favor a otra; pero como dicen por ahí, «no hay mal que por bien no venga», pues la hermosa pareja comenzó a salir, y en menos de un mes todo terminó; el amigo de Andrés resultó ser un egocéntrico, y la otra niña no aguantó por mucho tiempo tanta excentricidad.