Skip to main content

Si te contara la historia de Jota, lo conocí cuando estábamos en quinto de primaria; fue uno de esos amigos a los que amas con el corazón, pues crecimos juntos.

En el colegio pasamos la bachillerato normal, con las típicas y pequeñas angustias de ganar o perder un año, pero a la vez con esa emoción que vives cuando estás en esa etapa de salir y conocer amigos. Jota llegó a ser novio de varias amigas mías, algo que siempre me gustó porque todos nos conocíamos, siempre reíamos y escuchábamos sus hazañas e historias, y sobre todo de su eterno amor por Anahí Puente*, actriz que interpretaba a Mia en la serie de TV RBD.

Cuando comenzamos la universidad nos alejamos un poco de los amigos del colegio, pero nos acercamos a otros y hacemos nuevos amigos, eso nos pasó, nos alejamos, pero siempre teníamos alguna noticia de los dos.

Pasó el tiempo, y antes de graduarme, me fui a vivir con mi novio de la universidad; volví a saber de Jota, y para ese entonces no nos habíamos hablado, ni contado muchas cosas de nuestras vidas, por lo tanto lo invité a conocer mi apartamento y así pudimos ponernos al día, reímos y charlamos de todo un poco.

Esa noche, dentro de las noticias que me dio, era que él estaba viviendo solo: ¿Solo Jota?, ¿Y eso que pasó? Yo vivo con mi novio, pero tú teniendo a tu familia ¿por qué te fuiste a vivir solo? Cuando te graduas y consigues empleo, por lo general, antes de vivir solo, vives un tiempo con tus padres, lo que te permite ahorrar, y luego, más adelante, si te tienes que ir te vas, porque no hay nada más horrible que un bombril (persona que vive eternamente con sus padres); así que le pregunté: ¿Por qué solo?, a lo que él solo respondió: Nada, mi amiga, es solo que estaba aburrido con mis padres.

Decidimos después de esa reunión volvernos a encontrar, pero ya en su apartamento; él había decidido invitarme a cenar, pues uno de sus dones es la cocina experimental. Después de comer nos acostamos en su cama a hablar; para mí era normal acostarme en su cama, sin malicia ni nada por el estilo, ya que había crecido con él y no me inspiraba ningún mal pensamiento.

Jota me mira y me dice: «tengo que contarte algo que no pude decirte en tu apartamento con tu novio»; «ok, dime, ¿cuál es el misterio?, te noto extraño». Y sin pelos en la lengua se voltea y me dice: «Soy gay». Lo único que hice fue, literalmente, morirme de la risa: jajajjaa sí jajja claro jajjaa y yo soy lesbiana. Él también se reía, por lo cual seguía pensando que me estaba jugando una más de sus bromas. «Oye», dice Jota: «pero escúchame, es en serio, soy gay, jajjajja»; «y yo también», respondí «jajajjaa jajajjajaa no puedo más de la risa, estás muy bromista». Jota se pone serio y me pregunta: «respóndeme algo; ¿por qué crees que soy amigo tuyo y de todas tus amigas?»; a lo que respondí sin pensar: «porque eres como una de nosotras»… mi mente se detiene y pienso, ¡sí!, eres como una de nosotras, nos das consejos, nos hablas y nos apoyas en todo, espera dice mi mente y pienso un poco más y hago click, pero más que click, hago corto circuito. «¡Pero Jota! Si fuiste novio de Cata y de esa niña gordita que tan mal me caía, ¿cómo se llamaba?»; él se ríe y me dice: «sí claro, pero nunca sentí nada por ellas, nunca me sentí completo». Me senté en la cama y pensé: «¿Es por eso que no vives con tus padres?», él agacha la cabeza y dice: «sí, es por eso, alguien le dijo a mi padre y no lo soportó y me echó de la casa». Yo: «¿Y cómo lo estás haciendo?, ¿Quién es tu pareja?, ¿Cómo se conocieron?, ¿Cómo te diste cuenta de que te gustaban los hombres?»; fueron un millón de preguntas que surgieron con esa confesión.

Y así, comienza su historia: «La verdad me di cuenta hace mucho tiempo, pero no sabía cómo decírtelo, ¿Recuerdas el paseo en el que fuimos en último año con tus compañeras de colegio?, pues allí, en la piscina, Juan, el novio de Camila, tocó mis partes íntimas, y en lugar de disgustarme, pasó todo lo contrario, me gustó, pero no sabía qué pensar, todo en mi mente era confuso, ¿Qué pasó?, ¿Por qué me excité?, y ¿Por qué me tocó a mí? Había algo entre nosotros que nos permitía identificarnos, y él lo sabía, aunque yo todavía no. Eso me tuvo por mucho tiempo encontrándome conmigo mismo, con mis gustos, sin saber qué hacer; no sabía qué pensar, si era pecado lo que sentía o si era normal o anormal; ¿Con quién podía hablarlo?. Por eso me tocó solo descubrir mi sexualidad, y así fue, comencé a salir con un hombre mayor, que me enseñó y mostró que lo que sentía no era anormal, que había muchos como yo, y sí, era gay y con orgullo hoy lo digo ante ti, literal, del closet!».

Y así comenzó la hermosa historia de mi amigo Jota. Por eso siempre recuerda, no importa la preferencia sexual de tus amigos, ellos siempre serán seres maravillosos, con dudas y miedos como tú, pero para ellos es más duro poder salir al mundo donde todo parece normal, pero que al final no hay nada más anormal que vivir en un mundo que busca que todos seamos iguales. Ahora, tampoco hay que confundir la moda, pues muchas personas, por falta de carácter, criterio y amor propio, o por rebeldía, se hacen llamar bisexuales, gays o lesbianas, pero no tienen ni idea de lo que están hablando.

sitecontara

Author sitecontara

More posts by sitecontara

Leave a Reply