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Por lo general, creemos que la traición se genera en las relaciones de pareja, pero algunos también hemos vivido las traiciones de amigos; también hay deslealtad empresarial y laboral.

La historia que voy a contar es una traición y engaño de un amigo, socio, empleado y un falso gurú de las ventas.

Hace unos años, Juan decidió independizarse cansado de ser empleado, así comenzó su sueño y proyecto solo. Para quienes son emprendedores, saben lo difícil que es emprender, y más en nuestro país, que está lleno de burocracias, impuestos, trabas y papelería que llenar; igual, Juan comenzó lento, pero seguro, con ganas de hacer todo bien, y a medida que iba avanzando en su proyecto, se le fueron asociando, inicialmente con su primo Camilo, sus amigas Lina y Patricia; dos ex compañeras de trabajo; y su mejor amigo Diego; todos con talentos que se complementaban a la hora de querer formar una empresa de videos y comunicaciones.

Cada uno aportó capital, recursos, know-how, en fin; se recibía cualquier aporte para comenzar; y así lograron sacar adelante una hermosa empresa. Al pasar los años, y mientras se estabilizó, todo parecía ir sobre ruedas; excepto cuando uno de los socios se convirtió en la pata floja de esta mesa. Diego era una de esas personas que en lugar de aportar a todo, le veía el lado negativo, nunca llegaba temprano y siempre se iba antes; sin contar que no le gustaba trabajar los fines de semana. Como dije anteriormente, emprender es difícil, y quienes lo han hecho saben que esto implica un sacrificio, y aún más cuando se está comenzando; tú eres el recurso más valioso de la empresa, si no estás dispuesto a trabajar por tu propia empresa, ¿quién más lo va a hacer? Así que la carga se distribuía entre los otros socios, con la excusa de que él, al ser amigo, se le permitía muchas faltas, y cuando se le pedía un poco más en su rendimiento terminaba enojándose; como dice “tras de ladrón, bufón”; y para evitar enfrentamientos, ya que todos cinco eran amigos, era no decirle nada cuando él no tenía la camiseta puesta, parecía un empleado más, y no un socio.

Un día, decidieron contratar a un tercero para que los asesorara en procesos y el área comercial; este tercero fue un recomendado, que al final, no se sabe ni por qué lo recomendaron; en fin, llegó a la empresa Luis, un señor que hablaba más de lo que hacía; el señor Luis se hacía llamar el gurú de las ventas y las relaciones; y los cinco, asombrados con su hoja de vida (contada más no escrita), le abrieron las puertas de par en par de su compañía, que tanto esfuerzo les había costado construir, con el fin de que los asesorara.

Voy a comenzar con la falsa hoja de vida del señor Luis a quien llamaremos el Gurú. Él supuestamente era director creativo de una empresa muy reconocida, de renombre en publicidad internacional; además, era primo del presidente de un canal de televisión, por eso tenía miles de relaciones y contactos en los medios, que le abrirían a la empresa de Juan la posibilidad de crecer. Todos quedaron boquiabiertos al escuchar al gurú, con esa hoja de vida, no importaba lo que cobrara, bienvenido a nuestro hogar; así comenzaron a trabajar con él, y comenzó a pedir información; y ellos le entregaron todos sus recursos, clientes y estrategias.

Hasta que un día, dos de los socios, Diego y Lina, decidieron irse de la sociedad porque estaban cansados, pidieron su parte y un poco más; causando algo de traumatismo. Todos sabemos que dividir una sociedad no es fácil, se esperaba que por ser amigos esto iba a salir de manera cordial y en buenos términos; pero en lugar de ser así; Diego y Lina quisieron sacar provecho a la situación, dejando sin recursos para trabajar a su anterior equipo de trabajo; aun así, los otros tres socios; Juan, Camilo y Patricia, salieron adelante.

Pero a todas estas, ¿qué iban hacer Diego y Lina? O sorpresa, ellos se asociaron con el famoso gurú para montar la competencia. Un poco decepcionados, pues se dieron cuenta que la estrategia del gurú era buscar el punto débil de la sociedad para sonsacarlo, y además con la información que ya tenía, y el capital de estos dos personajes, podrían montar una empresa igual a la que él supuestamente estaba asesorando.

Mis queridos lectores dirán: «qué rabia, porque hay gente así, eso pasa por actuar de buena fe»; pero a lo anterior les digo, no hay mal que por bien no venga; los otros tres socios se dieron cuenta que las patas flojas eran las que no les permitían crecer, consiguieron un cuarto socio, que les aportó más de lo que podían esperar; y ahora dirán, ¿y la información que se llevaron? Pues señores, cuando un gurú habla mucho, es porque poco hace, las cosas caen por su propio peso; resultó que al tiempo, Juan le contó a su madre todo lo sucedido con el gurú y su hoja de vida, la madre se quedó pensativa y le dijo: «mi vecino es el presidente de ese canal de TV, le voy a preguntar por su primo el gurú», y adivinen; este país es más pequeño de lo que pensamos, cuando la mamá de Juan fue hablar con su vecina, la esposa del presidente que era una de sus mejores amigas, le comentó que él no tenía ningún primo con ese nombre y menos apellido; allí comenzó la investigación, donde el famoso gurú era solo una fachada; además, de no ser primo de ningún presidente de ninguna empresa reconocida; menos era director creativo de una empresa internacional como había dicho a sus antiguas víctimas; este señor nunca había trabajado con empresas de mercado y publicidad; a duras penas, lo conocían su papá y mamá; así que ya sabrán cómo le terminó de ir a Diego y a Lina con su socio el gurú en la empresa que pensaban montar a punta de mentiras y engaños.

Con lo anterior, queda solo pensar en que si actuamos bien nos va bien, si actuamos mal… ya sabemos lo que va a pasar.

 

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