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Una tarde de trabajo, Paulina lleva sus deliciosos cupcakes a un café, allí se encuentra con Camila y Francisca que decidieron trabajar en dicho lugar para cambiar de ambiente. Como cosa rara, Paulina no iba muy bien arreglada, odiaba arreglarse para ir a repartir los cupcakes a sus clientes; pero curiosamente ese día, sin un solo rastro de maquillaje y con su pelo recogido como de costumbre, llegó a llamar la atención de uno de los usuarios del café donde se encontraban.

Ella, como siempre, no se percató de que la estaban mirando con detenimiento hasta que Camila se lo hizo saber diciendo: «Paulina, has pegado duro con el chico de la mesa de al lado». Para Paulina, esta fue una broma de su amiga, mientras Francisca lo confirmaba diciendo: «Sí, es cierto, no te ha quitado la mirada de encima».

A Paulina, más que curiosidad, le causó fue pena mirar, y dejó que el suceso pasara, pero esa misma tarde reflexionó diciéndole a Camila: «¿Por qué será que uno en la vida deja pasar las oportunidades? Él debió hablarme, o yo a él. Debe ser por eso que me encuentro sola».

A los días decidieron volver al café y el chico al que bautizaron «Mac boy» se encontraba ahí. Camila tiene la cualidad de ser la más amigable y menos tímida, por lo tanto, cuando él pasó por el lado de la mesa lo saludó, y él respondió el saludo, pero de ahí no pasó.

Se regresaron un tercer día, y Mac boy ocupaba una de las sillas del café, y nuevamente Camila lo saludó y comenzó a hablarle, integrando a la conversación a sus otras dos amigas, Francisca y Paulina.

Mac boy resultó ser un extranjero que se había radicado en el país, había estado casado con una colombiana, habían tenido dos hijos y por sus hijos habían decidido radicarse en Colombia; su trabajo le permitía desplazarse al país que deseara y trabajar desde un café como lo había hecho durante esos días.

Ese día se intercambiaron tarjetas entre Camila y el Mac boy, y de paso se agregaron en Whatsapp con la excusa de darle un tour por la ciudad, pues según él, estaba recién llegado; esa misma tarde Mac boy le escribió a Camila dándole las gracias por haberla conocido, y Camila, en su impulso de volverse la celestina, le mandó el número celular de Paulina, y cuando menos pensó, Paulina tenía en su WhatsApp al Mac boy escribiéndole.

Pasaron los días y al parecer el Mac boy estaba muy interesado. Lo único curioso era que este siempre la llevaba a comer o tomar un café al mismo sitio, un poco alejado de la zona rosa de la ciudad con el pretexto de que allá nunca había lugar donde parquear, pero Paulina no vio nada de malo.

Había algo que no le convencía a Paulina del tipo, no sabía si era su acento extranjero o alguna otra babosada que le decía como: «Me gustan tus hombros… ¿a ver?» Pensaba, ¿por qué mis hombros?, no me los ha visto, estoy con una blusa de manga larga y no los estoy enseñando. ¿Será un fetiche? En fin.

Aun sin convencerse del todo de que este fuera el hombre de sus sueños, pues además de haber estado separado tenía dos hijos y había cosas de su acento y forma de hablar que no le agradaban mucho, ella siguió saliendo con él, con el motor de sus dos compañeras que decían que él era el indicado, mas su corazón no estaba tan seguro de lo mismo. A pesar de lo anterior, ella decidió darle el primer beso…. Y, como dicen por ahí, con el beso ya se sabe lo que va a ser en adelante… fue el beso más incómodo y molesto que Paulina haya podido dar en sus 33 años, nunca le había tocado un hombre que al besarlo hiciera ruidos con su respiración, al menos que ya estuvieran en… ustedes ya saben qué; pero… ¿si era un simple beso? ¿Será posible que se haya excitado tan solo con el contacto de los labios? … Y ahí Mac Boy mató la pasión de Paulina, y al mismo tiempo que se desilusionaba, se enteraba que el chico no solo salía con ella sino con otra; realmente esto no era de extrañar, cuando a una mujer la lleven a un lugar poco frecuentado por el público, posiblemente, no es regla de oro, pero muy posiblemente están tratando de ocultar algo.

Paulina siempre se cuestiona por qué algunos hombres, como mujeres, buscan salir con dos personas al mismo tiempo; ella piensa que es un dolor de cabeza para una mujer, porque tendría que inventarse una cantidad de mentiras; y sería un hueco en el bolsillo para el hombre, porque hay dos a las cuales tiene que gastar; pero bueno, eso será un tema que cada personaje tendrá que tocar en su interior para saber qué desea en su vida; hay que saber diferenciar si se quiere vivir en el amor de un solo ser, o en el gasto y la mentira para tener medianamente complacida a ambas personas, pues uno finalmente es el que decide qué quiere y cómo lo quiere.

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