El filtro de Amanda consistía en darle No a los que aparecieran en su perfil con los siguientes detalles (¡hombres aprendan sino también se van a quedar solos, no se ve sexy a un hombre así!):
- Foto sin camisa frente a un espejo. ¿Qué dijeron?? ¡ La selfie sin camisa es terrible!! Y más frente a un espejo.
- Hombres en todas las fotos con gafas; no puedes ver sus ojos, como dice un amigo: ¿Qué tal que salga bizco.
- Fotos en grupo; ¿Cómo vas a saber quién es quién?
- Que no tengan foto, coloquen solo frases o dibujitos animados.
- Aquellos que son tan descarados que salen con la esposa o novia; ¿Si tienes tu pareja, para qué quieres conocer gente?
- Fotos de lejos; no puedes ver nada, no se define la cara.
- Un filtro importante, consejo: El piso, las cortinas, las sábanas, y esos pequeños detalles de la casa en Tinder, deben estar a la altura; eso te dice si es, o no, una persona para salir.
- Nada de hombres chican en motos o carros de lujo, porque quizás ni sean suyos, pero bueno, eso va en cada quién.
- Y finalmente, sin ser el menos importante, que te guste, porque puede estar todo bien, pero si su cara no agrada, pues NEXT.
Ahora, ¿a cuáles les daba sí? Muchos pensarán que Amanda es una persona superficial e interesada, pero no nos engañemos con hipocresías, nadie va a salir con alguien que vea mal.
- Hombres que hayan viajado, que se vean con fotos en otros países.
- Fotos con actitud, alegres, y en diferentes ambientes sin ser todo el tiempo rumba o frente a la cámara.
- Deportistas, nada más interesante que un hombre con una pasión y no solo la de ver fútbol.
- Bien vestidos, muy importante.
- Con mascotas!!! Que amen a los animales y cuiden de ellos.
- Y lo más importante, con cara linda y cuerpo proporcional.
Después de estos filtros, Amanda ya tenía bien seleccionados sus candidatos que podían ser para conocer en algún momento después de interrogarlos bastante, hablar por WhatsApp y quizás hasta por FB, para determinar si es una persona real.
Ese mismo día se fue a almorzar con su jefe, le comentó que ya había ingresado a la aplicación, su jefe emocionada le pidió que le mostrara los candidatos, ella fue enseñándole cada uno de ellos, con los que había hablado, y el criterio con el que los había elegido; adicionalmente, diciéndole qué haría con cada uno según la entrevista, era como si fuera una entrevista laboral; y su jefe, aceptaba diciéndole: «Sí, ese me parece y es verdad lo que dice por las características, etcétera». Cuando llegaba el momento de la última víctima, antes de mostrar la foto, Amanda dijo: «Este está como de edad, pero hay algo que me llama la atención, pero me dejó de hablar desde que le dije dónde trabajaba.» Al enseñarle la foto a Mariana ella saltó con un grito entre emoción y euforia: «¡Pues sí, este es mi primo! ¿Quieres que te lo presente? Él está divorciado, y tiene una niña, pero es un buen tipo. ¡Claro! Me dejó de hablar pues sabía que su prima trabajaba en la misma empresa. Quién sabe qué pensó; ella me va a tirar al agua donde le pregunte o cuente a Mariana. En fin, Mariana con esa misma emoción dijo: «Hoy tengo Shabbat (ella es esposa de un judío y ese viernes era Shabbat); te invito a que vengas, y lo invito a él, y ahí se conocen!! ¿Qué dices?»
Amanda algo incómoda no sabía qué decir, «No, Mariana; qué pena, mejor no».
«Amanda!! No seas boba, lo vamos a hacer que parezca una coincidencia».
«Mmmmm, no sé, Mariana, no estoy segura».
Mariana: «Ya lo llamo; ¿Hola, primo? ¿Qué más? ¿Qué vas a hacer hoy? ¿Quieres ir al Shabbat a mi casa? Sí. Bueno, van a ir unas amigas. Listo! Llega temprano, hablamos en la noche.» Cuelga y dice: «¡Listo!»
¡Jajaja, qué más hacemos, es la jefe, miedo, emoción, no sabía qué pensar, y comienza la mente a funcionar… usted se imagina, dónde comience a salir con el primo de mi jefe?, ¡Ay, no! ¿Y si peleamos, o si terminamos?, ¿Y luego qué?, mmm, películas, todas de ficción y con el peor final; para adelante, qué más da!
Así fue, esa noche llegó Amanda, él aún no llegaba; las mujeres se fueron a la sala del segundo piso a hablar y comer; y los hombres a la sala principal a hablar y beber.
Suena el timbre. Mariana, es el primo. Que suba.
Él llega y saluda sin ninguna expresión en su cara. ¿Será que reconoció a Amanda?, ¿Será que lucía tan diferente en las fotos a la realidad? Bueno, ella siempre pensó que era fotogénica más que bonita, así que no prestó atención y siguieron con la ceremonia, al finalizar, comieron y todos se despidieron.
Amanda llegó al apartamento y tenía un mensaje en Tinder en su celular: «¡Hola! ¡Qué coincidencia, yo sí decía que te había visto en alguna parte. (Era él!!)
¿Me das tu WhatsApp?; ¡Claro! Y comenzaron a hablar por ese medio; de vez en cuando saludaba, pero no más. Comienza escribiendo: «Hola, Linda, ¿qué haces?»; Amanda: «Nada, camino a mi casa». Primo: «Ah, bueno, ¿nos vemos?». Amanda: «Mmm, ya es muy tarde, quizás mañana». Primo: «¿Mañana? Yo viajo a otra ciudad. Amanda: «Ok, entonces cuando regreses nos tomamos un café». Primo: «¿Un café? ¡Tú tan aburrida!». Amanda: «Mmm, ¿aburrida? ¿Tú qué haces en la primera cita?». Primo: «Pues si me gusta, la beso». Amanda: «Uyy, tan atrevido». Primo: «Uyy, tan grosera». Y ahí terminó el chat. Jajaja, tan chistoso el personaje que pensó, «No me conoce y ya dice que aburrida, y que si le gusto la beso en la primera cita; así no funcionan las cosas, o por lo menos con Amanda, para todo debe haber un precalentamiento, una emoción; pasar de una al beso, le quita toda la emoción, y más cuando al final le dijo grosera». Y así terminó la historia, pues ella no le volvió a responder.
Así comprendimos que un filtro de Tinder te puede conectar con el primo de tu jefe. Tinderianos colombianos, por favor no perreen la aplicación, no todas las mujeres que ingresamos queremos sexo casual, para eso vayan a un bar. Como dice mi mejor amigo, esto es un Tinder sorpresa, nunca sabes qué te va a salir, la foto no lo dice todo.