Dicen que para empezar de nuevo hay que morir y volver a nacer, y ese nuevo nacimiento es para reencontrándose uno mismo, dejando atrás lo viejo para darle paso a lo nuevo. Lo anterior aplica para todo en nuestras vidas, relaciones, trabajo, amigos, y hasta para nosotros mismo; quitarnos la máscara de ese otro yo que hemos creado para agradar a los demás y comenzar a SER nosotros mismos.
SER no es fácil, más en una sociedad donde el tener y el hacer se ha convertido en la prioridad de muchos de los seres humanos. El que más muestra, viaja, come en los mejores restaurantes, en fin; es el que más tiene, y así es; TIENE y sabemos ¿quién ES? Se tiene el vago concepto que todo el que tiene es el más feliz; no digo que tener sea malo, que rico es poder contar con abundancia, pero mientas estas no sean el centro de tu vida, porque tu vida se resumiría en cosas, y el día que las dejes de tener, vas a creer que no tienes valor, y a la final, se convierte en el síndrome que tenemos muchos de los humanos “la depresión” o la enfermedad de moda “el estrés y la preocupación”; nos compararnos para sentirnos a gusto; y cuando llega el punto no solo de no tener sino cuando ya la sed de haber vivido y probado de todo se seca, se termina por esta rodeado de cosas que no usas ni necesitas y un vacío en tu alma que te dice que mas debo tener.
Hace unos días comencé a pensar en cual era mi propósito, que debo hacer para encontrarme nuevamente, y sentirme bien con lo que hago. Me han programado para HACER trabajar, trabajar y trabajar; pues el que madruga DIOS le ayuda, y trabajo por encima de lo que debo; y lo hago para TENER y entre mas hago, veo que menos tengo; no tengo tiempo para mí, me olvide de mi SER, siempre complaciendo a mis socios, mi familia, y a la sociedad; ¿pero y donde estoy yo? Me lo ando preguntando hace días, desde que veo el pasar de los años en mi rosto y pelo, el desgaste físico y emocional, pues creía que entre mas trabajara mas iba a tener y no ha sido así; cada vez me alejo mas de mi ser y menos tengo. No puedo negar que tengo una hermosa familia, que vivo en un apartamento que mi trabajo me da para pagar el arrendamiento, comer y vestirme; pero siempre había querido más y veo como otros haciendo menos tienen más. Y ese ha sido mi problema, ver lo que los demás TIENEN y yo no, el compararme constantemente. Pero quitarme esa programación que llevo en mi ADN por años no ha sido tarea fácil; por eso mencionó la metáfora al inicio, hay que morir para volver a nacer; pero ¿qué implica ese morir?, ¿debo dejar lo mucho o poco que he construido? Eso me aterra, ¿pero como obtengo resultados diferentes haciendo lo mismo?, ¿Cómo hago algo diferente si eso es lo que se hacer?, esas han sido unas de las tantas preguntas que me he formulado últimamente, y aun sigo preguntándole a mi SER no que HACER porque lo he hecho toda mi vida, sino quien SOY como dejar que se niño interior del cual todos los coach, talleres y demás temas de moda hablan. Espero que no sea una moda, pues si siento que algo adentro que me dice que me falta mucho y me queda poco para poder sentirme plena con lo que soy.