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Tengo una historia que contar. En «Si te contara» hay todo tipo de historias: de amor, desamor, intriga, engaño, empleos y demás. Hoy quiero contar una nueva historia que recuerdo con mucho amor, pues de los grandes retos es que aprendemos, y este fue uno más para aportar a mi vida como persona y profesional.

Duré casi ocho años de mi vida trabajando en una organización que tenía en papel una filosofía muy hermosa, y digo que «en papel» porque, si la lees, es como si fuera el lugar ideal para trabajar. Es más, como predicaban ellos: «El que encontremos trabajando, lo echamos». Lo anterior era muy cierto; trabajé y entregué tanto para esa compañía que me echaron, pero eso es otra historia de este blog.

Me gusta escribir lo que vivo y siento, porque es una manera muy particular de comunicar mi experiencia, que quizás no sea la única, pues en muchas ocasiones he escuchado historias muy similares, de todo tipo. Pero ojo, todo depende de la actitud con que lo tomes. Yo hoy lo tomo como aprendizaje, de forma jovial y cómica, para analizar cómo existen personas que pueden llevar encima un discurso, pero hacer todo lo contrario a lo que dicen. Es tan creíble que hasta lo llevan a charlas TED y hacen de eso una empresa, un estilo de vida. Pero cuando los has conocido de cerca, has convivido laboralmente con ellos, has visto cómo le dan instrucciones y hablan a sus empleados, te das cuenta de que es un discurso de un político más en campaña. No hay situación que pueda desconsolar más a un ciudadano de a pie que trabaja para crecer, aprender y tener una buena posición económica, y luego encontrarse en empresas con estructuras de papel, que son de dientes para afuera, pero que al interior solo crean espacios para escuchar sus propias voces y creer que lo que dicen es la última palabra y la verdad absoluta.

Yo, por mi parte, prefiero encontrarme con gente genuina, que te agrega valor, que te escucha y entiende tu posición, pero en especial, que forja empresas y empleados como seres éticos y de bien. Que desean entregar a la sociedad un poco de lo que ellos están recibiendo como empresarios, porque emprender es un reto, no es fácil, pero es mucho más llevadero cuando cuentas con un equipo que se siente a gusto trabajando en una empresa que crea condiciones y ambientes laborales que promueven el crecimiento, no solo económico sino personal, de sus integrantes.

Por eso, jefe no es lo mismo que líder. Jefe puede ser cualquiera que tenga la capacidad de mandar, de hablar más fuerte, de decir qué se hace y qué no, sin importar el bien común. Mas, sin embargo, un líder es aquella persona que es capaz de motivar, alentar, de crear equipos de trabajo en sinergia, donde todos tienen la posibilidad de crecer, de aprender, de ser auténticos y de aportar al crecimiento de la empresa, con la satisfacción de que este, a su vez, crecerá en la misma proporción.

Así que mi reflexión es invitarlos a que cada uno de nosotros conozcamos qué es lo que queremos y deseamos de un empleo, pues la remuneración no solo es importante y necesaria, pero sentirse a gusto con lo que se hace y en el lugar indicado es una de las cosas que más se debe apreciar en la vida. Es lo que motiva a cada ser humano a levantarse cada día con un propósito de vida, en un lugar donde no solo se siente a gusto, sino valorado. Porque somos eso, la necesidad de sentirnos útiles e importantes para la sociedad.

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