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¿Qué es la mano invisible? No, no exactamente el hombre invisible, sino la mano. Hace poco vi un TikTok que lo explica muy bien. Un joven sale de su casa y se va a vivir solo, llama al Todero (Se dice Todero, a la persona que hace de todo en tu hogar en temas como pegar cuadros, pintar paredes, arreglar puertas, tuberías de cocina, baño, en fin). Este joven lo llama y cuando llega el Todero, lo lleva primero al lavaplatos que está lleno de platos y vasos sucios de toda la semana, y le dice: «Mira, este lavaplatos no funciona» (cabe mencionar que es un lavaplatos tradicional, donde tienes que abrir la llave, echar jabón, refregar y lavar; no era una máquina lava vajillas modernas como las de hoy en día); el Todero abre la llave y ve que el agua circula sin ningún problema y dice: «Pero lo veo bien, ¿por qué dice que no sirve?»; el joven le contesta: «Pues mira que esos platos los dejo ahí y no se lavan, y cuando vivía con mi mamá los ponía ahí y al otro día estaban limpios».

Esta es la intro del capítulo de hoy, aunque suene chistoso, por lo regular es así; cuando a los hijos no se les enseña desde pequeños a compartir los quehaceres del hogar, creen que la ropa se lava y dobla sola, o que las cuentas se pagan por sí mismas, no existe mayor felicidad que vivir solos, pues se logró «la independencia», pero esa independencia tiene un precio, que es más alto dependiendo de cómo has sido criado. Si te mal acostumbraron que todo estaba a pedir de boca, y no tienes los medios económicos suficientes para salir de casa y pagar a una empleada, realizar las tareas diarias del hogar te van a costar un poco más; pero si, por el contrario, reconocías el valor de esa mano invisible y te enseñó a apoyarla desde el inicio, pues sabes que hay unas tareas mínimas por hacer y no te costará mucho hacerlas.

La vida tiene muchos retos, pero el reto más grande hoy en día de esta sociedad es el de ser madres, amas de casa, esposas y salir a trabajar; este último empleo nos lo hubiéramos ahorrado un poco si se hubiera reconocido que las tareas del hogar y criar a los hijos también era un trabajo. No digo que la mujer no haya alcanzado un gran logro al llegar al mercado laboral y con la libertad de elegir si quedarse en la casa o trabajar; pero cuando a eso le sumas, ser madre, esposa y llegar cansada a la casa para seguir trabajando, no lo veo tan divertido. Algunas no se quejarán y lo disfrutarán, esto último me hace recordar una anécdota; yo estoy en un grupo de mujeres en la comunidad donde vivo que se comunican cosas para apoyarse, la que tiene un negocio lo publica y las demás apoyan, o la que pide un consejo o la que necesita una empleada. Hace poco necesité una empleada, requería alguien que me ayudara con los quehaceres del hogar en las horas de la mañana y en la tarde después de las 3 pm pudiera estar con mi hija que llegaba del colegio para jugar con ella mientras yo trabajaba de 7 am a 7 pm; pero acá viene lo divertido e ilógico del tema de ser mujer y como tal nosotras mismas nos juzgamos y tiramos demasiado duro sin conocer las circunstancias del otro.

Al realizar la publicación, algunas de las mujeres de este grupo comenzaron a hacer sus juzgamientos, típicos de las redes sociales que se creen con el derecho de poner en tela de juicio la situación de los demás. El comentario, se daba básicamente porque iba a contratar a un empleada para que me arreglara la casa y también me cuidara a la niña; se regaron en decir que para eso se requieren dos personas, una que arreglara la casa y una niñera que me cuidara a la niña, pues la misma persona no podía hacer ambas cosas. ¡¡¡Señoras!!! si tuviera dinero, primero viviría en Hollywood y segundo tendría una empleada para planchar, otra para cocinar, otra para la casa y otra para los niños. Increíble como podemos llegar a tener tan poca empatía y juzgar a una madre trabajadora, de tener dos empleadas mejor me salgo de trabajar y le digo a mi esposo que me lo pague a mí, cosa que no le daría tampoco a él para sostener la economía del hogar.

De acá viene la importancia de reconocer la labor de esta mano invisible, de no juzgar cuando no se conoce la situación del otro, más en una sociedad que está más conectada por la tecnología, pero más desconectada del ser; de la importancia que tiene la presencia de la mujer en el hogar, y que su trabajo, así no salga todos los días a trabajar como profesional, ya tiene una labor demasiado ardua e importante para la sociedad y es la de mantener un hogar. Valoremos y respetemos esa mano invisible, llámese mamá, o papá, porque hay padres que en ocasiones son como una madre en el hogar; y hasta la misma empleada, ayudarla a sentirse valorada porque cumple una labor primordial de mantener una casa limpia y organizada; o ¿a quién no le gusta llegar en la noche a dormir en una cama limpia, bien tendida y despertar con un delicioso desayuno?

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