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Si hay algo que me enoje es el aprovechamiento de algunas empresas con el empleado; ojo cabe anotar que ocasiones es lo contrario. Pero las empresas que son faltas de palabra, cuando veas que te comienzan a sacar excusas para no pagarte, o se aprovechan de tu situación para pagarte menos, y a eso le sumas que te responden: déjalo o tómalo; ¡huye de ahí!, eso es como un mal noviazgo, que comienza mal y va a empeorar.

Les cuento mi historia con una empresa en Colombia que hace parte de un grupo de empresarios de poder, por eso mejor uno no se mete a pelear con ellos, porque quedas vetado de por vida en el mercado laboral. Así que me limito a guardar mi rabia y frustración escribiendo lo que me paso.

Hace unos años, por cosas de la vida me quede sin trabajo pues en la empresa que trabajaba comenzaron a hacer recortes y muchos quedamos literal en la calle. En ese punto de mi vida, cuando ya llevaba mas de 20 años de experiencia, me atacaron los malos pensamientos: ¿será que estaba entre el grupo de los no tan buenos para que pensaran en descabezarme?, y me comience a cuestionar laboralmente si realmente era buena o no en lo que hacia, pero luego de darme mucho palo, comprendí que esto de ser despedido le puede pasar a cualquiera, no necesariamente tiene que ser bueno o malo, cuando una empresa debe cerrar se basa no solo en rendimientos sino en costos del empleado, entre otros.

Comenzó mi búsqueda y gracias a Dios estuve solo tres meses sin trabajo en tres procesos diferentes; se de personas que duran hasta seis meses o años sin encontrar trabajo o los llamen a una entrevista; así que me sentí agradecida con la vida; de esos tres procesos uno me llamo mucho la atención, pues en los tres era básicamente el mismo trabajo, pero hbaia uno superaba en salario, y no nos vengamos con pendejadas, el salario es muy importante para la motivación, porque trabajar con hambre no dan ganas de trabajar.

Inicié en dicha empresa, y renuncié a los otros dos procesos, y comencé a trabajar con ellos, ya llevaba un semana y media y cuando me fueron a pasar el contrato el personaje que me había entrevistado me dijo: Que pena contigo, hubo un error en el contrato con el monto que te habíamos dado en la entrevista y es un 40% menos de lo que te prometimos; en ese momento me retumbaba un timbre ensordecedor en los oídos; ¿cómo es posible que le pase eso a uno y más después de llevar una semana y media de entrenamiento?; con eso dije: ¿Pero cómo un error un 40% menos?. La respuesta fue sí, pero no está del todo perdido, ese 40% se va a pagar bajo el cumplimiento de rentabilidad de la empresa y se evaluará trimestralmente. Cabe anotar que no soy comercial y mi cargo no depende del cumplimiento de las ventas de la empresa; por lo cual, estaba aún más desorientada pensando en lo que iba a hacer. La respuesta del señor fue: Eso es fácil, es cumplible, tómelo como un reto. En su momento me reto, y lo acepte; pero no debí aceptar, pues con ese engaño de que se cumplía fácilmente continué sin saber cuál era la curva real de crecimiento de la empresa, pero era más un tómelo o déjelo.

Comenzaron a pasar los meses y el primer mes no se cumplía la meta, el segundo menos, y así fueron pasando los meses y los trimestres. No sabía que hacer, quería el trabajo, pero no era justo en el engaño en el que había caído. Tanto fue mi involucramiento en la empresa que me puse la camiseta y hasta en ventas me metí, para darla con toda, para que mi sueldo no se viera afectado; pero ellos habían sido mas inteligentes, pues la empresa nunca había cumplido esos puntos tan altos que me dieron; ya me estaba enfermando, estresando, trabajando horas extras y haciendo de más; pero me sentía nadando en contra de la corriente con un publico que se burlaba de mí necesidad.

Me revente hasta decir ya no más; llegó el momento que nos cogió la pandemia, y aun así, yo desde casa con una niña pequeña, sin empleada ni un grupo de apoyo, me sentaba a reunirme para conseguir estrategias con bancos para que pudieran tener flujo de caja para los compromisos de la empresa, entre otros; pero nada de eso era visible, tres meses encerrados del todo que significaron seguir ganando poco, porque cabe resaltar que ese 40% no era prestacional, me lo pagaban como bono para evitar pagarme sobre el mismo prestaciones. Ingresamos, y después de esos tres meses sin ventas, el siguiente trimestre se vendió lo de esos meses mas los que estuvimos encerrados, por lo que se dio por fin un cumplimiento; pero para los dueños de la compañía no era suficiente y querían más y más de mí. Ya no daba más, con un nudo en la garganta, agotada del estrés del trabajo, la pandemia y la familia, en un impulso de mi vida, renuncié. ¿Cómo?, no sé, solo sé que dije: ¡No más! Hasta acá voy yo.

Como siempre he sido muy responsablemente, entregue en dos semanas mi cargo e hice la correspondiente acta; cuando me entregaron la liquidación vi que hacia falta mi bono del trimestre y pregunte por él; la respuesta fue: No se va a pagar, es que fue un trimestre atípico y por eso mismo no se paga. Respondí: ¿Atípico?, atípico fueron estos años de trabajo sin recibir nada cuando en la entrevista me habían prometido y vendido una cosa totalmente diferente, ¿cómo no me lo van a pagar? Como eso no quedó en contrato, a ellos le pareció gracioso el haberse burlado de mí; y por más que yo siguiera reclamando no me lo iban a pagar, para lo cual les dije a esta gente poderosa y rica de mi país: Dejen así, debe ser que ese bono lo necesitan las ustedes que yo.

Me fui con una decepción, con un sabor amargo, ver que en encuestas su empresa estaba entre las mejores 100 empresas para trabajar en el país, me pregunto: ¿será que pagan esas encuentras?, pues nunca escuche nadie al interior de la empresa diciendo lo agradable de trabajar con ellos, pues lo que me hicieron a mí ya era un patrón que se repetía por lo general con muchos otros empleados, sin contar con el trato inhumano que le daban a los mismos.

Hoy gracias a Dios estoy bien, pero me genera rabia escuchar historias parecidas a estas, mi mejor amiga me llama y me dice: Bruja, si te contará, en la empresa que comencé a trabajar hace tres meses como comercial internacional por prestación de servicios, le habían prometido un % de comisión sobre las ventas; como ella es una berraca vendiendo, desde el día uno comenzó a vender, y ellos al ver lo que le estaban pagando por sus ventas la llamaron a decirle que las condiciones cambiaban, pues le estaban pagando mucho en comisiones, entonces, que lo tomara o lo dejara. ¿No les parece una canallada?

En fin, dicen que en la vida hay un equilibrio perfecto, espero que sea verdad, pues estoy comenzando a dudar que eso sea tan cierto; se que termino mis escritos con esperanza, pero al ver gente tan malintencionada en el mundo, tanto aprovechamiento de la gente, y de ver que la vida sigue como si nada, me da por pensar que esa balanza no esta tan ajustada que digamos.

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