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Esta es la historia de una de nuestras lectoras de Si te contara, Cristina, una mujer joven a quien le gustan los hombres mayores. Siempre ha creído en el dicho que dice: “El que duerme con niños, cagado amanece…”, por eso sale con hombres de edad, aunque eso nunca le dio la garantía de tener una relación seria, pues en su mayoría estos hombres ya habían tenido cierto recorrido en el mercado, ya habían estado casados, y si su experiencia no había sido positiva, no querían volver a casarse; algunos ya tenían hijos y estos se convertían en su prioridad; y los pocos que quedaban en el mercado, querían poco compromiso; pues hay que aclarar que con los casados no se pueden involucrar.

Así fue como Cristina, una noche, salió a tomarse unas copas con sus compañeras de trabajo y conoció a un hombre que estaba en el lugar. Intercambiaron miradas, y con el trago que desinhibe a la gente, hizo que dicho hombre se le acercara y comenzaran a conversar. Hubo algo que le dio confianza a Cristina, y así fue como entablaron una amistad; algo arriesgado hoy en día cuando conoces a alguien en un bar; pero él generó confianza, y comenzaron a salir. Volvemos a aclarar, Cris es muy joven, y le gustan los hombres de edad; pero este le llevaba una gran diferencia de edad, no voy a decir números para que no se asusten, y como los lectores son de varias edades, quizás para uno de veinte años le parezca mayor a uno de treinta, y el de treinta a uno de cincuenta, y así sucesivamente, el rango generacional es algo delicado de tocar.

Este hombre comenzó a invitarla a salir, y ella se comenzó a entusiasmar, ojo, entusiasmar, más no a enamorarse; le gustaba la seriedad con que comenzó la relación. Él alguna vez estuvo casado, pero nunca tuvo hijos, y ella pensaba que iba a ser el mejor prospecto de los que ya había tenido, pero lo que no sabía era lo que pasaba por la mente de él; él realmente no quería nada serio, tenía su resquemor de su antiguo matrimonio; se había ido a vivir solo y estaba feliz soltero; algo que no entiendo es por qué a la mayoría de los hombres les encanta y disfrutan estar solos y solteros, y a las mujeres nos cuesta tanto cuando esto sucede, pero bueno, creo que es más un tema cultural y de publicidad que nos ha vendido el comercio, que la mujer sola es solterona, y el hombre solo es independiente y feliz.

La relación continuó sin compromisos, pero fluyó como si los tuviera, es decir, no tenían títulos, pero se comportaban como pareja. Ahora llega la parte sexual, esto es lo más interesante de esta historia; lo anterior colocó a reflexionar a Cristina y creo que cuando lo lean, las pondrá a pensar, pues sé que alguna vez nos ha sucedido. Ella, a su edad, aun conservaba un cuerpo bonito, pero no tenía la seguridad de mostrarlo, así que en la intimidad siempre quería hacerlo a media luz, y cuando se paraba desnuda al baño se tapaba con algo, a diferencia de él, con la barriga de su edad y ya sin mucho que mostrar, pues el cuerpo del hombre no desencadena demasiadas emociones por su figura; se levantaba de la cama, como con la seguridad de un chico de 20 años, mostrando lo que ya no tenía, y si lo había tenido antes, ya no había ni rastro; a la hora de hacer el amor, él quería con la mejor y mayor luz, y fue así como Cris comenzó a pensar, ¿Por qué yo me cubro, si aún tengo los atributos de una mujer joven y las cosas están en su lugar? Y este loco, sin nada que mostrar, se pasea como si fuera el rey de la selva. Acá es donde debemos recordar lo hermosas que somos, ¿Por qué avergonzarnos? Somos mujeres hermosas, no importa lo que pase por nuestros cuerpos, las arrugas, la gravedad, las cicatrices que muchas muestran con orgullo después de haber tenido a sus hijos, en fin, un sin número de cambios que nos suceden con el tiempo, y buscamos ocultar o arreglar con cirugías. Hoy Cris ya no está con el hombre mayor; aprendió a exigir en sus relaciones, no se trata de un título sino de un compromiso que se debe adquirir entre ambos, que estén en la misma sintonía, deseando los mismos planes y futuro, no estar por estar; esta es mi reflexión para mis lectores el día de hoy, amen sus cuerpos, no importa lo que suceda, hay que agradecer a la vida por tener salud y bienestar.

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