Skip to main content
Category

Anécdotas de una chica de grado 11

By Anécdotas de una chica de grado 11 No Comments

Esa espelúznate voz que escucho

Susurra bajo mi ventana

No logro entender que pretende esa extraña fuerza

Ta vez no es nada, solo una falsa alarma

Y al mirar de reojo debajo de las sabanas

Descubro que hace poco estuvo ahí parada tu alma.

By Anécdotas de una chica de grado 11 No Comments

¿Y si aquel que se va era él?

¿Será demasiado tarde para detenerlo?

Todas las noches rezo por su alma

Porque pronto pueda verlo otra vez

A pasado mucho tiempo

Y aun no regresa

Hoy he abierto mi ventana

Y el cielo ha vuelto a ser de color azul celeste

Las nubes grises se han ido

Un helado, pero refrescante viento entra y me atrapa

Era su alma

Rosa mis labios y ha probado mis besos

Una lagrima se desliza por mi cara

Se ha ido para siempre

Es demasiado tarde para darme cuenta que si era el

Sin titulo

By Anécdotas de una chica de grado 11 No Comments

Muero al no poder verlo.

Vivo bajo la locura de poder amarlo, aunque el nunca logrará amarme tanto.

Me falta valor para olvidarlo.

Un amor que alegra el corazón, pero a la vez tortura a mi alma.

Eso fue el cruel destino, para covertirlo luego en locura.

Necesito fuerzas para levantarme y sacarlo de aca adentro.

Si lo ves dile que ya lo olvide, pero nunca le digas que te lo dije llorando.

Sin Titulo

By Anécdotas de una chica de grado 11 No Comments

Con tu mirada comprendí lo que es el amor.

Descubrí en tus ojos la belleza del despertar.

Tu mirada me enloqueció hasta tal punto que la tengo grabada en el silencio de la inocente calma.

Como tu mirada solo hay una, la tuya.

Entonces sin dudarlo mirame a los ojos y descubre lo que mi alma te quiere enseñar.

Se fue

By Anécdotas de una chica de grado 11 No Comments

¿Se fue? ¿Por dónde? No lo sé. Solo puedo afirmar que se fue. Tal vez partió volando, o quizás nadando, o quién sabe cómo se fue… También pudo irse excavando por debajo de las rocas. Solo puedo sentir que se fue, partió tan rápido que apenas pude darme cuenta de que se fue. ¿Sabes qué es lo que más me hace feliz? Que no dejó rastro aquí, ni en mi mente ni en mi ser. Y repetiré durante toda mi vida para volver a sentirme alegre: «Se fue porque yo lo quise así, mejor no pudo ser». Un sentimiento que no tenía valor, solo traía dolor, y ya se fue de mí.