Volvamos a las historias de los amoríos que nos causan dolor, pero luego, cuando pasa el tiempo, nos podemos reír de lo que lloramos, hicimos, gritamos y hasta quizás maldecimos, y todo lo anterior en su momento nos ayudó a sacar a flote el hermoso y preciado ego; y en el momento que nos reímos por esos desafortunados sucesos nos damos cuenta que no hay nada mas hermoso que burlarnos de nosotros mismos.








Comentarios recientes